lunes, 6 de febrero de 2012

¿Por qué actúan los hombres? Problemas sobre los fines


¿Por qué actúan los hombres?:
Algunas cuestiones sobre los fines

Los hombres actúan.
Los hombres hacen cosas. Eso es evidente, pero: ¿Por qué actúan los hombres? Esa es ya cuestión de mucha más enjundia, y nos lleva al problema de los fines para responderla.

Es esta una disertación sobre epistemología económica, por lo que será una disertación aburridísima para la mayoría, y perfectamente evitable para cualquiera que no tenga una obsesión económica. Sin embargo considero que es una disertación importante para cualquier economista, pues se cuestiona cuál es el objeto de la economía; interesante para cualquier humanista, pues se plantea qué pueden conocer los hombres de sus semejantes; e imprescindibles para todo economista austriaco, pues señala algunos problemas de nomenclatura dentro del paradigma y algunos problemas de conocimiento en el axioma de la acción humana.

La cuestión terminológica: objetivos y motivos

Primero hemos de aclarar la la cuestión terminológica, en economía (y muy especialmente La ascuela austriaca de economía) utiliza el término “fines” para conceptos muy distintos, produciéndose una cierta confusión.
De hecho se llega a hablar de “fines intermedios” lo que es un oxímoron, o es un fin o es un medio (inter-medio no es sino una redundancia en este caso).
Se tiende a confundir “fin” en el sentido del objetivo de la acción, aquello que se quiere alcanzar; con el motivo de la acción, con su porqué, con su razón, su motivación, en definitiva: su propósito.
Insistiendo sobre la distinción, una cosa es el objetivo inmediato (el fin), que es hasta físico en muchos casos, la situación mejor que se quiere alcanzar con la acción; y otra el motivo, la razón de la acción, que es mediato y tiene un porqué intelectual, el propósito.

De hecho, dentro del esquema de la Escuela Austriaca es argumentable decir que los fines se definen por un razonamiento circular.
¿Por qué actúan los hombres?, para conseguir unos fines.
¿Qué son los fines? Aquello que quieren conseguir los hombres cuando actúan.
Esto es en mi opinión un razonamiento circular: se define la acción en función de los fines y los fines como el objetivo de la acción.

El axioma de la acción humana frente a los fines

Pero si se acepta que la acción humana es un axioma y por tanto no debe ser explicada sino constatada, entonces se plantean nuevos problemas.
Aceptando el axioma (y ya es aceptar, pero esta cuestión la dejamos para otro argumento), entonces lo que se hace es presuponer una racionalidad a los hombres que es difícil justificar.
Nosotros sabemos, constatamos, que los hombres actúan, que actúan para perseguir unos fines es una suposición de racionalidad lógica pero injustificada por el mero axioma de la acción humana. Lo único que constatamos es que los hombres actúan, y presuponemos que sus acciones tienen sentido, objetivos y por tanto fines, pero yo sospecho que los hombres actúan por el mero hecho de actuar, porque están vivos y hacen cosas.

Los hombres actúan pues están vivos, y estar vivo en los hombres no es algo pasivo sino activo, implica acción, implica hacer, hacer algo. Es por eso que los hombres actúan: pues viven.

Hay que hacer una distinción de racionalidad, Mises dice que todas las acciones de los hombres son racionales en el sentido de que toman la mejor alternativa posible de entre las que tienen. Y eso es una obviedad lógica. Pero todas las acciones de los hombres no son racionales desde el punto de vista de que tengan una razón.
Y aquí se hace relevante la primera distinción terminológica; las acciones de los hombres son racionales desde el punto de vista de que persiguen un fin, pero no desde el punto de vista de que tengan un propósito.

 Los objetivos de los hombres ni ellos los saben
Y con éstas distinciones hechas se puede abordar mucho mejor otros problemas que planta la concepción de los fines en la escuela austriaca.
En la encomiable labor que ha hecho la economía por refutar la perniciosa teoría de que los fines (o las utilidades o los deseos) de los hombres son listas cardinales que se pueden comparar, se ha insistido mucho en que son listas ordinales, y por tanto incomparables.
Pero es que ni siquiera esto es cierto, los hombres no tienen listas ordinales de sus fines. Ni implícita ni explícitamente.
Los fines de los hombres no son algo definido, coherente y ordenado.
Más bien los hombres quieren muchas cosas, quieren cosas contradictorias, las quieren todas, y no saben porqué las quieren. Pero lo que quieren lo quieren ahora, porque mañana podrán querer otras cosas completamente distintas por los mismos motivos (esto es, cualesquiera) por los que quieren lo contrario ahora.
Como dice el gran filósofo Nassim Taleb:
"The first, and hardest, step to wisdom: avert the standard assumption that people know what they want." 

Que la mayoría de los hombres no tienen listas ordenadas escritas de sus fines es una evidencia. Los que lo hacen sólo pueden ser llamados obsesos maniático-ordenacionistas-taxonomistas. Sin embargo, la escuela austriaca de economía parece aceptar que los hombres tienen fines definidos y ordenados. De hecho con reiteración se emplea el término “se elige el fin superior” -lo que implica que hay una ordenación de ellos-.
Pero en realidad para la correcta explicación de los fines en la escuela austriaca debemos volver a la valiosa aportación –una de las pocoas valiosas aportaciones suyas- de Samuelson de: “las preferencias reveladas”. Sabemos lo que los hombres hacen porque lo vemos, pero no sabemos el porqué lo hacen.
De hecho, y esto es aún más desconcertante, cuando los hombres realizan una acción presuponemos (pues les presuponemos racionalidad) que la hacen por lograr un bien (lo contrario sería  un oxímoron ya que nadie quiere lograr un mal), pero no sabemos si logran su fin con la acción, no sabemos si cumple su objetivo, sabemos que actúan, y presuponemos que lo hacen para lograr algo, pero no sabemos ni qué quieren lograr, ni si lo logran.

En fin: La cadena de porqués.
En fin, se puede decir que mis dudas con respecto al tratamiento de los fines en la escuela austriaca parten de una importante distinción; la de los fines como objetivo y de los fines como razón. Y me parece muy importante marcar esta diferencia, pues permitirá a la escuela austriaca tener mejores respuestas a los porqués de la vida.

Una persona es más coherente, y una tesis más convincente cuantos más porqués resiste.
Si a un hombre le preguntamos: ¿por qué haces esa acción? Dará una respuesta, si le continuásemos preguntando irá dando más motivos, razones o propósitos, hasta llegar (en no menos de cinco porqueses según mi experiencia) a un razonamiento último (normalmente o Dios o porque sí).
Y por este iter de porqués pasamos de la acción misma a la economía, y de ésta a la psicología, a la timología, a la política, la sociología,  la ética y a la religión. Cubriendo por tanto toda la praxeología en el sentido amplio, cubriendo todo el hacer humano.
El marcar el carácter desordenado incoherente e inarticulable de los fines y de los objetivos de los hombres refuerza las críticas al homo economicus racional que siguen utilizando algunos paradigmas  neoclásicos, y permite a la escuela austriaca estudiar a hombres de carne y hueso, sin juzgar sus fines ni hacerles prescripciones sobre sus acciones.
Podemos estudiar a los hombres que actúan, pero no podemos conocer porqué actúan, los porqués, las motivaciones de los hombres están fuera del alcance del conocimiento de los otros hombres. Incluso de los economistas austriacos. 

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Estimulo o austeridad? (en rima)


¿Estímulo o austeridad?

¿Estímulo o austeridad?
¿Austeridad o estímulo?
Es el debate de actualidad
En todo el mundo.

¿Papá o mamá?
¿Ángela o Barak?
¿Merkel u Obama?
¿a quien quieres más?

Ésa es la profundidad
del circo de la política.
La decisión es muy sencilla:
gastar más o ahorrar.

cómo si diera igual,
en qué se invierte
cómo si los zanjas de ese inglés,
el famoso John Maynard Keynes

que se cavan y se vuelven a llenar,
trajesen la prosperidad,
Se diría que es un tesoro el dinero
que aparece cavando en el suelo.


¿Dónde más quieren gastar?
¿dónde quieren gastar más?
Seguro que se les ocurre mil
formas de generar gasto inútil;

pero deténganse antes a pensar,
en lo que ya hemos despilfarrado.
Y dejarán para otro rato
ese de seguir malgastando.

¿En Infraestructuras?
No caben en el patrio suelo,
otro aeropuerto sin vuelos,
otro AVE sin pasajeros,
otra autopista sin camioneros.

¿Subsidios al desempleo?
Con cinco millones de parados,
ya muchísimo nos gastamos;
no digo que mucho les damos,
digo que son demasiados.

¿Quizá en la sanidad
nos deberíamos gastar más?
No pagamos a las farmacias
No pagamos las medicinas
y quieren gastar más sus señorías.


Esta supuesta austeridad
que a mi querida abuela
se lo vaya a explicar:
¡Gastar más de lo que se ingresa!

Los supuestos austeros
despilfarran nuestro dinero
a manos llenas reparten
a diestro y siniestro.

¡Y dicen que hacen un esfuerzo¡
Con 50.000 millones de déficit,
gastando miles de millones de euros,
Yo el esfuerzo no lo veo.

¿Entonces qué hacemos?
pues lo más difícil: reformemos.
Reformemos el país entero,
del techo al suelo:

Reformemos la ley de empleo,
tomemosnos la educación en serio,
liberalicemos la economía
y entonces creceremos.

El presupuesto equilibrado,
es condición sine qua nom
pero no crea puestos de trabajo.
(Tan solo no los elimina).

Y ni todas las reformas juntas,
solucionarán nuestros los problemas,
sin pasar antes muchas más penurias,
la economía no se estimula.

¿Estimulo o austeridad?
¿Austeridad o estímulo?
Pues ni papá ni mamá,
la respuesta es: ¡A reformar¡


PS: Y uno que pretendía ser serio,
y le salió el articulillo en rimas.
A un servidor le pierde el ripio,
y le irritan las tonterías.

jueves, 26 de enero de 2012

La oscuridad del INE

¿Cómo se calculan las Cuentas Anuales?
¿Cómo se mide el PIB?


¿Cómo se hace de verdad? ¿Cómo se hace en la práctica?
Quiero decir, no en teoría, no qué dicen los manuales que se debería medir, sino cómo realmente lo miden.


Según la definición clásica del PIB se han de medir "todos los bienes y servicios producidos en un país durante un año". ¿Todos? ¿Cómo se cuenta todo lo producido? Evidentemente no hay un funcionario del INE a la salida de cada fábrica o empresa contabilizando lo producido durante ese día, cada día.


En realidad el PIB ni se mide ni se calcula, sino que se estima o valora. 
Toda la producción de un país no es algo que esté ahí, y que tan solo haya que sacar una especie de metro y medirlo; no es una cantidad de bienes y servicios dados que haya que sumar para calcular el resultado final.
Algo tan complejo se estima, se utilizan diferentes datos de entrada, distintas fórmulas y diversas estadísticas para valorar cuál puede ser la producción final.


Cualquier estándar científico exige una explicación de la metodología utilizada para llegar a un resultado. Sin método no hay ciencia. Y sin metodología no hay comunidad científica. Un dato que no se explica cómo se ha obtenido no tiene ningún valor, no puede considerarse para ningún trabajo ni análisis científico, aún cuándo quien lo avale sea una institución de muchísimo prestigio.


¿Cuál es la metodología del INE (Instituto Nacional de Estadística) para calcular las cuentas anuales?
Pues desde luego no aparece en ninguna de las notas que acompañan a los resultados; ni se puede encontrar en su página web, ni aún se puede averiguar por mucho que se pregunte al INE cómo lo hace.


Pero es que la metodología no solo debería ser pública en pos de la fiabilidad de los datos emanados del INE, sino que la propia Ley de la Función Estatal Pública (Ley 12/1989) reza en su artículo 21.2:
Artículo 21º2. La descripción de las características metodológicas de las estadísticas para fines estatales se harán públicas y estarán, en todo caso, a disposición de quien las solicite.
Sin embargo obtener unos datos que deberían ser abierto por el rigor científico, públicos por la legislación y accesibles por su publicidad está siendo una labor imposible para este humilde escritor debido a la oscuridad (o ineficiencia) del INE (o mía).
Llevo desde mayo de 2011 intentándolo averiguar; intentando obtener su libro de indicaciones sobre cómo se calculan las Cuentas Anuales, las notas metodológicas de las estadísticas utilizadas, el iter que va desde la obtención de los datos de entrada, su obtención, su tratamiento, hasta llegar al resultado final que es publicado.
Primero lo intenté a través del servicio de consultas, a través de su página web y a través de su oficina de información en la sede central. No obtuve ninguna respuesta válida.
Luego a través del director de "Cuentas Anuales", quien muy amablemente me envió un documento que no respondía a casi ninguna de estas dudas y que no tenía ni una nota metodológica completa (un prodigio de imprecisión); cuándo le escribí de vuelta para intentar ampliar información nunca llegó a tener tiempo para responder ni indicarme quién pudiera responderme.
Hace cuatro meses ya que todos los lunes llamo a su secretaria para preguntarle si esa semana tendría a bien responderme y para desearle una muy feliz semana a su secretaria.
La secretaria parece que ha tenido unas semanas magníficas. Él director muy ocupadas, como todo el INE, pues todavía no ha tenido tiempo de responder(me).
Espero que esta semana la señora secretaria tenga otra muy buena semana.


Actualización: He recibido una contestación -contestación que no respuesta- muy amable y muy detallada (hasta 6 páginas) del señor director.
Le agradezco muchísimo que tenga a bien contestarme después de seis meses. 

La pena es que no he obtenido respuesta a pesar de sus esfuerzos y su atención.

lunes, 23 de enero de 2012

La inflación ya está aquí. (Aunque apenas se la vea)

Una de las críticas (1) más comunes a la teoría austriaca del ciclo económico (ABCT) es que los economistas austriacos (y otros economistas liberales) llevamos cuatro años anunciando una hiper-inflación que parece no llegar.

Por el contrario las tasas de inflación parecen ser "razonables" para la mayoría de los economistas.
En 2011 ha habido:
    Cualquier persona razonable podrá pensar que perder en torno a un 3% de su dinero este año sin ningún motivo es mucho perder, pero no así la mayoría de los economistas, que consideran estos unos muy buenos datos.

     Pero es que esa es la inflación general es la que mide todos los bienes y servicios. La inflación que paga cada uno de los ciudadanos es muy distinta, pues lo que más sube son los alimentos y la gasolina. Pues existe ese concepto alucinante que es "La inflación subyacente", esto es, la inflación sin contar la comida ni la gasolina. Teniendo en cuenta que la mayoría de los ciudadanos se gastan la mayor parte de sus ingresos en la hipoteca, alimentación, tabaco, alcohol y transporte; la inflación subyacente es decir un:
No se preocupe, que no sube mucho el precio de los productos. Excepto de los productos que usted consume, que suben mucho.

¿Está entonces la inflación controlada?
Bueno, volvamos a primero de economía.

Lo primero que se estudia en una clase de economía básica es la curva de oferta y demanda. 
Aún en la interpretación más elemental de esta curva se sabe que Cuando disminuye la demanda, se desplaza la curva de demanda hacia la izquierda, dando lugar a una disminución de precios.
Por ponerlo de manera gráfica como en cualquier libro de introducción a la economía:

Expliquémoslo como en los libros de introducción: En el gráfico se puede ver que se baja la curva de demanda (nueva demanda en morado) el nuevo precio de equilibrio (P2) es inferior al precio de equilibrio previo (P1)





O por recordar aquellos tiempos en los que yo estudiaba estas cosas; se puede ver una foto de mi Mankiw, en el que se observa el caso contrario, que si aumenta la demanda aumenta el precio de equilibrio del producto en cuestión.








      Creo que no merece mucha explicación el decir que en estos momentos de crisis disminuye la demanda.
¿Hace falta que justifique que se venden menos coches? ¿Que se toman menos cañas? ¿Que se come menos fuera de casa? ¿Que se viaja menos? ¿Que se gasta menos en ocio? ¿Que se fuma menos?
Parece evidente que en tiempos de crisis se reduce el consumo, esto es, se reduce la demanda, se desplaza la curva de demanda hacia la izquierda.

             Pero: !Si disminuye la demanda ha de disminuir el precio¡
Si hay una gran crisis, y por tanto una gran reducción de la demanda, debería haber reducción de precios; esto es: deflación.

Pero sin embargo tenemos inflación, tenemos una inflación considerable de hecho.

¿Qué ha pasado entonces?
Pues que ha sido tal la inundación de dinero al mercado por parte de los bancos centrales que han cubierto toda la deflación que de manera natural se ha producido en los mercados y ha rebosado hasta un 3% de inflación.

En realidad no solo se ha producido esa inflación registrada, que es la visible, sino que hay que contabilizar que no se ha producido el ajuste por precios propio de una recesión, no se ha producido la deflación, por tanto ha habido lo que podríamos llamar una "inflación encubierta", encubierta por la deflación que no se ha producido.

¿Cuánto es esa deflación no registrada? ¿Ese ajuste de precios sobre-cubierto por la impresión de dinero?
Por desgracia, al ser algo negativo, no observable, no tenemos ningún dato fiable. Pero sí que uno se puede aventurar a decir sin riesgo a equivocarse que habiendo sido esta la crisis más importante de los últimos 70 años el ajuste en precios, la deflación, ha debido ser acorde a esa importancia.

En resumen, la inflación es tan solo la parte que se ve de los efectos de la inyección de dinero por parte de los bancos centrales; pero hay mucho recorrido por debajo de un 0% de cubrir los ajustes que se producen por deflación.

La inflación ya está aquí, aunque apenas se la vea.
Pues el dinero nuevo cubre la deflación que no se ve, y por tanto apenas asoma el dinero nuevo en forma de inflación (positiva).



(1) (Ya sé que usar a Krugman como crítica puede ser poco honesto por mi parte pues su consistencia es muy cuestionable -Véase Krugman in Wonderland-, y más aún en las entradas en su blog. Pero teniendo en cuenta que tiene un premio Nobel de economía y que es el economista más influyente del mundo...)

viernes, 20 de enero de 2012

Sobre la econometría (2)


Cuatro son problemas que yo veo en el uso de la econometría en economía. Cualquiera de ellos cuestiona el mero uso de las estadísticas en economía; pero los cuatro juntos creo que las invalidan.

1)   La validez de los datos de entrada
La econometría para elaborar sus fórmulas ha de disponer, claro está, de datos. Se trabaja a partir de datos que les son proporcionados por las estadísticas, o aquellas estadísticas oficiales (PIB, IPC, etc...) o aquellas estadísticas elaboradas ad hoc para su investigación, o elaboradas por terceros organismos.
Pero: ¿Cuál es la validez de esos datos? ¿cuál su fiabilidad? ¿cuál es su margen de error? ¿cuál su metodología? ¿qué intereses tienen aquellos que los recogen, recopilan y elaboran?
En cualquier investigación hay que cuestionarse los datos que uno utiliza; pero además hay que incorporar el margen de error de los datos primarios en las propias conclusiones, y hay que cuestionarse cómo se obtienen esos datos y qué validez tienen para el objeto investigado.

Como muy bien dice Russ Roberts:
And in today’s world, most of the interesting empirical claims are being made in cases where  the data are too incomplete and the issue is so complex that we can’t move to a consensus. The empirical work doesn’t improve our understanding of what’s going on. It masks what’s going on. It gives a patina of science when in effect the numbers aren’t really informing the debate.

...the way modern econometrics is done. Regression is cheap so we buy a lot of it.
Esto es me parece un punto clave. Con miles y miles de series de datos (sea cual sea su validez) y potentísimos ordenadores que pueden relacionar unas series con otras, es relativamente fácil para los económetras realizar un trabajo de economía buscando la relación entre dos series de datos y por tanto demostrar una relación económica.
Pero más difícil es desarrollar la teoría económica o entender la relación entre esos datos.

2)  Las relaciones entre los datos varían
La econometría tiene como objetivo medir las relaciones entre las variables... pero lo propio las variables es eso, que varíany también varía la relación entre ellas.
Esto, que parece una obviedad, casi siempre se obvia cuando se hacen proyecciones o trabajos en econometría.
Que a lo largo de los últimos N años, con los datos disponibles, un aumento de X haya producido un incremento de 0,8 Y, no quiere decir que esa relación se siga manteniendo en el futuro. De hecho, lo más probable es que esa es justo la proporción que NO se reproducirá.
Cada hecho económico es único pues intervienen circunstancias sociales, personales, históricas y económicas únicas. Nunca se puede reproducir y nunca volverá a ocurrir. Las relaciones económicas son históricas, cronóticas.

3)             Los conceptos económicos no son mesurables
Los conceptos económicos son conceptos complejos, difícilmente definibles, y mucho menos mesurables la mayoría de ellos.
¿Cómo se mide la “riqueza”? ¿Cómo la “empresarialidad”? ¿Cómo “el marco institucional”?
Puede parecer que hay conceptos más fácilmente medibles; pero sin embargo hasta los que parecieran más sencillos están llenos de controversia y polémica. La misma población (imprescindible para saber el PIB per capita) es muy difícil de calcular (¿cuántos inmigrantes no contabilizados hay en Europa o en EEUU?), del paro (¿se cuentan los datos del INE, del INEM, los trabajadores en economía sumergida...?) Así se puede ver que hasta las medidas en teoría más sencillas son complejas y polémicas, ¿cómo no será con los conceptos difíciles y las medidas complejas?
Por ello en realidad lo que se miden no son los conceptos que se analizan, sino los proxies o aproximaciones a esos conceptos con los datos disponibles, pero es muy posible que esas aproximaciones no sean buenos datos o no capten lo esencial de ese concepto.

4)   Lo importante en economía no es ni mesurable ni proyectable
Lo importante en economía no es mesurable, ni proyectable, ni predecible.
Así, en los acontecimientos más importantes, como tan inteligentemente nos ha enseñado Nassim Taleb con su Cisne Negro, no se pueden predecir. No es posible predeciros pues están fuera de toda posibilidad de ser conocidos con los datos de los que disponemos.
Pero es que en los asuntos económicos dependen de las decisiones de los seres humanos, de cada persona. Y si algo se puede decir del comportamiento de los hombres es impredecible, como decía aquel (no sé quién, pongamos que fue YogiBerra):
“Si arrojas una piedra a un río sabes que se hundirá, si arrojas una rama sabes que flotará. Si arrojas un hombre no sabes si se hundirá o flotará”.
Así pues por más datos que se tengan sobre comportamientos anteriores de otros, o aún cuando se conozca la estructura de incentivos de esa decisión, siempre hay incertidumbre cuando con personas se trata.

Pero la crítica más fundamental a la econometría es que aún cuando se tuviesen todos los datos (que no lo son), y esos datos representasen perfectamente los conceptos que miden (que no los representan); que haya una gran correlación entre ellos nada demuestra, pues en economía lo importante son las explicaciones, las causas y los efectos, el entender lo que los hombres hacen... y no es con regresiones como se consigue ese conocimiento.


(Claro que reconozco que puede haber un uso legítimo y útil de la econometría cuando no se dan los impedimentos más importantes aquí comentados, por ejemplo cuando en una empresa se tienen todos los datos de producción o ventas y se quiere calcular algo como el precio óptimo. 
Esta crítica es más bien a la econometría aplicada a la macro-economía.)


Esta reflexión debe mucho a Ángel Martín Oro, de quien tanto he aprendido de economía.

Sobre la econometría


Mucha controversia hay en cuanto al uso de la econometría en economía. Mucha menos controversia en cuanto a su abuso: Mucho se abusa del uso de la econometría en economía.

Como muy bien dijo Don Lavoie:
Although Austrians are surely right to say formal models are not everything , it must be admitted that they are something. At the very last they are fun to play with.
¿Qué papel tiene la econometría en la economía actual? ¿Es fundamental? ¿Un requisito imprescindible para publicar en una revista de economía un artículo científico? ¿No tiene ningún valor? ¿Es un mero juego? Cuanto menos hemos de reconocer con Don que la econometría es un instrumento muy divertido para los economistas; un juguete muy complejo, un juguete muy difícil de manejar, pero debe ser un juguete muy divertido por tanto como lo usan.

¿Qué es la econometría?
Tomemos una definición fácil: La econometría es la aplicación de las matemáticas y la estadística a la economía.

La econometría es una de las asignaturas "hueso" de cualquier carrera de economía, y los económetras llegan a elaborar complejísimas fórmulas sobre la economía; fórmulas que relacionan una variable de la economía con otra.
Pues el objetivo más común de los trabajos en econometría es encontrar la relación (co-relación) entre una variable económica y otra.

Antes de seguir seamos honestos y pongamos las cartas sobre la mesa: Yo estoy en contra de la econometría. 
Estoy en contra de la econometría como se puede estar en contra de la quiromancia o del Real Madrid. Pero es que además voy a argumentarlo.
En próximos post desarrollaré mis críticas.

miércoles, 11 de enero de 2012

El pacto (marxista) social.

...dos años después vuelven a pedir más tiempo la patronal y los sindicatos para negociar nuestros contratos.


   Pero la cuestión es: ¿quiénes son la patronal y los sindicatos para andar negociando nuestros salarios o nuestros contratos?
Y es ésta una pregunta de difícil respuesta si no se conoce las categorías marxistas.
Pues el problema, queridos lectores, es que el llamado "Pacto social" de patronal y sindicatos no es sino una categoría marxista.


    El problema no es (que ya es un problema) que no se sepa a quién representan los sindicatos (solo el 15% de los trabajadores está afiliado a alguno).
    El problema no es (que ya es un problema) que no se sepa a quién representa la patronal (¿Qué es un "empresario"? ¿un autónomo? ¿un alto directivo?).
    El problema no es (que ya es un problema) que no se sepa a quién representa el gobierno (¿a quienes les han votado? ¿a quienes votaron su programa?)


   El problema es que el mismo concepto de "diálogo social" es un concepto marxista.
   El diálogo social se basa en la idea de que hay una clase social (los trabajadores, la oprimida) enfrentada a otra clase (los empresarios, opresores) y que el gobierno actúa como mediador del conflicto de clases.
   Ésa es la idea subyacente al llamado diálogo social, y es por ello que todas las noticias que recibimos a diario sobre la negociación entre la patronal y los sindicatos no es sino una tácita aceptación de la aplicación de las categorías marxistas a la Europa del siglo XXI.


   La realidad es que no existe tal cosa como una clase trabajadora (hay trabajadores, claro, cada uno de su padre y de su madre, de ninguna clase); ni una clase empresarial (hay empresarios, claro, pero no una comunión de intereses entre ellos); ni el gobierno representa los intereses de la sociedad.


   Lo que sí que hay son individuos; individuos que crean empresas y las cierran (muchos más de éstos que de aquellos en la España actual); individuos que quieren trabajar, individuos que podrían perfectamente negociar sus condiciones, su salario y su contrato, dentro de un amplio marco. 
     Pero si en lugar de ver a las personas que luchan por sacar adelante su vida, en lugar de ver el drama del paro -de cada parado que busca trabajo-; lo que vemos son categorías y super-estructuras, luchas y conflictos de clase; entonces no vemos nada relevante y casi nada podrá solucionarse.


   La verdad es que las categorías marxistas son tan inapropiadas que podrían ser perfectamente inoperantes. El problema es cuando esas categorías se utilizan no solo en los obsoletos libros de ciencias sociales sino que se aplican a legislación, pues tienen también consecuencias nefastas como nefastas son las ideas que las inspiran.
   



   La legitimidad que tienen la patronal y los sindicatos de negociar las condiciones de su contrato, es e más o menos, la misma que tiene el señor Rodríguez Braun, erigido en representante de todos los calvos de Europa, negociando con Raquel Mosquera en representación de todas las asesoras de steticien Europeas (los nombres rimbombantes son importantes) el estilo y el bruñido de la calva de los ciudadanos; eso sí, con el auspicio de Juan Cuesta, presidente-de-esta-nuestra-comunidad.


     Patronal y sindicatos llevan dos años negociando... y por mí que se pasasen otros veinte años más con que nos dejasen a todos negociar en libertad nuestras condiciones de trabajo.


     Y es que con categorías marxistas lo más probable es que se consiga crear tantos empleos como en las economías marxistas... o crear empleos marxistas.


... y así nos crece el pelo.